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7 consejos para interactuar con una persona con discapacidad

Aunque parezca obvio, en ocasiones es preciso recordar que las personas con discapacidad son perfectamente normales. De hecho, el término discapacidad es muy amplio y una gran parte de la población puede tener diferentes minusvalías. No necesariamente hablamos de sillas de ruedas o de perros guías, existen innumerables patologías que pueden afectar el bienestar de las personas y también, distintos niveles. A esto, hemos de añadir que no todas las personas somos iguales y que cada uno afronta la vida a su manera.

Por ello, en ocasiones es complicado saber cómo enfrentar ciertas situaciones, muchas veces el miedo a equivocarnos puede ser la causa de que haya momentos incómodos. A continuación vamos a darte unas pautas a tener en cuenta en el trato con personas discapacitadas:

  1. Evita la sobre-protección: la inmensa mayoría de las personas discapacitadas han aprendido a valerse por sí mismas en situaciones cotidianas por lo que un exceso de protección o, dar por hecho que la persona no va a ser capaz de hacer alguna acción, puede ofenderle y hacerle sentir mal.
  2. Es mejor preguntar que asumir. No pasa nada por preguntarle a una persona con discapacidad algo referente a su condición siempre y cuando, sea una pregunta útil y no indiscreta.
  3. En caso de que la persona vaya acompañado por un guía o tutor, hemos de dirigirnos siempre a la persona en cuestión. Jamás nos comunicaremos con ellos a través de sus acompañantes ya que en ese caso, estaremos minusvalorando sus capacidades.
  4. Si tratamos con una persona invidente que va acompañada de un perro guía, no es nada recomendable jugar con su perro ya que podemos generarle distracciones y puede llegar a ser peligroso tal y como comentamos en un post anterior. manual
  5. Cuando se trata de una persona en silla de ruedas hay varios factores a tener en cuenta: en primer lugar, si vamos a hablar mucho tiempo con ellos, es mejor sentarnos. En caso de no hacerlo, la persona estará todo el tiempo forzando el cuello lo que puede resultar incómodo. Además, no debemos de apoyarnos en su silla: para esta persona la silla de ruedas es una extensión de su cuerpo y del mismo modo que no dejamos nuestro peso sobre el hombro de alguien, no lo hagamos sobre su silla. En último lugar y muy importante, aunque tratemos con naturalidad a una persona discapacitada, no podemos obviar las dificultades que tiene andar en silla de ruedas en lugares públicos así que seamos comprensivos.
  6. Sé claro y no te enfoques sobre su discapacidad. Por ejemplo, si “te sale” la expresión “me voy corriendo que no llego” delante de una persona que va en silla de ruedas o “qué bien te veo” a un invidente y te sientes mal por ello; no te disculpes. Como comentábamos, las personas discapacitadas son conscientes de su condición y en la mayor parte de los casos lo tienen asumido; una disculpa en casos así sería peor que afrontar la situación con normalidad.
  7. Del mismo modo que no presentarías a alguien por su color de pelo, no lo hagas por su discapacidad. Es decir, “te presento a María, ella es ciega”… es totalmente innecesario. No es de vital importancia dejar patente que la persona tiene una discapacidad como carta de presentación.

Estas 7 recomendaciones pueden ayudarte en alguna situación. Sin embargo, si no tienes demasiado claro cómo actuar te vamos a dar un último consejo infalible que te servirá tanto en el trato con personas discapacitadas como en general, con las personas: ponte en su piel, trátale como te gustaría que te trataran a ti en una situación similar.

Desde Travel For All, comprendemos que en ocasiones puedan surgir este tipo de planteamientos, especialmente en turismo. Es por ello que creamos un Manual de Buenas Prácticas para personas con diversidad funcional con el objetivo de concienciar al sector turístico del País Vasco en este tema.