Karting en vehículos adaptadospara invidentes y usuarios de sillas de ruedas

La aventura de conducir un kart ha dejado de ser una ilusión para las personas con discapacidad visual, gracias a un sistema patentado por un circuito que va a permitir a los ciegos pilotar estos vehículos. Las personas ciegas pueden ahora también conducir de manera autónoma por una pista de carreras y vivir una experiencia hasta la fecha inalcanzable.

Este novedoso sistema de pilotaje está compuesto por un mecanismo en el volante que emite chasquidos cada vez que se gira, una cámara de vídeo incrustada en el monoplaza y un intercomunicador de audio para escuchar las órdenes de un guía que se transforma en los ojos del invidente en el asfalto.

El prototipo está patentado, y es “único en el mundo”, porque es el piloto quien ejecuta al cien por cien las decisiones en la conducción.

Esta ‘aventura’ está recomendada no sólo a personas con cualquier tipo de discapacidad visual, sino que puede ser vivida por aquellos que quieren conocer cuáles son las percepciones de las personas ciegas. Usuarios como el cantante navarro Serafín Zubiri explican que lo más complicado, al principio, es coordinar la velocidad con las órdenes recibidas por el auricular para sincronizar el juego de pies de acelerada y frenada: “Cada vez me he visto con más dominio al volante, conforme daba vueltas al circuito. De hecho, hasta me ha costado bajarme del monoplaza, puesto que a cada vuelta estaba más seguro en la conducción e iba mejorando mis tiempos”. Sin embargo, no todo es llegar al circuito y montar en el kart. Previamente Zubiri ha tenido que hacer un reconocimiento caminando por la pista para percibir sus dimensiones y sobre un mapa en ‘braille’.

En esa primera toma de contacto se concretan las instrucciones en las curvas que más adelante recibe el conductor por parte de su ‘copiloto’, que no estará a su lado, sino en una cabina en la que se recoge la señal de la cámara del kart.

Tras esas explicaciones, con el casco de seguridad ajustado y ya dentro del monoplaza, el piloto recibe las indicaciones de funcionamiento de los pedales de aceleración y frenada.
Una vez que el coche se pone en marcha, el piloto escucha en todo momento la voz de su ‘copiloto’, quien cuando ve -a través de la imagen de la cámara- que el conductor se adentra en una curva procede a dar las ordenes sobre hacia qué lado tiene que girar el volante y hasta cuándo, en función de los chasquidos que tiene como tope la dirección.
En otros casos es un ordenador integrado en el vehículo el que capta la información a través de sensores y ajusta automáticamente la conducción.

La idea surgió hace un año cuando los propietarios del circuito conocieron la existencia de diseños de karts adaptados para todo tipo de discapacidades salvo para ciegos.
En ese momento se pusieron manos a la obra para desarrollar este modelo de navegación que se podría aplicar a otras disciplinas deportivas pero nunca en la conducción por carretera convencional, ya que es necesaria la intervención de un copiloto, que dicte las directrices a bordo, y la implementación de medidas de seguridad.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *