Viajar con perro guía: todo lo que tienes que saber

perros guía

No son sólo animales. Ni si quiera son sólo los mejores amigos del hombre. Los perros guía además, son otra extremidad de las personas invidentes; los compañeros más leales que les hacen la vida un poco más sencilla y que cumplen una labor impagable. Hoy en Travel For All repasamos todo lo que hay que tener en cuenta para viajar con perros lazarillo en los diferentes medios de transporte.

Si hubiera que definir a los perros guía con una palabra, esta sería lealtad. Desde que nacen son educados y formados de forma que la seguridad de su dueño se convierte en su única prioridad. El adiestramiento de los perros guía comienza a las siete semanas de vida del cachorro aproximadamente. En esta etapa, comienza a habituarse al entorno, los ruidos, transportes… es un periodo en el que el animal aprende cierta obediencia básica que formará el pilar de su adriestramiento. A continuación, al año de vida del perro empieza su segunda fase. La formación aquí es más específica y se enseña al perro guía aspectos imprescindibles como andar en línea recta siempre a la izquierda de su dueño, evitar obstáculos, detenerse, proteger… Esta etapa cuenta con psicología canina; es decir, el perro no sólo aprende a cumplir unas pautas por rutina o premio-castigo sino que asume la responsabilidad de cuidar de su dueño.
La última fase puede llegar a ser la más complicada de todas pero sin duda, la más importante: crear el tándem perfecto entre una persona invidente y un perro guía. El éxito de esta fase pasa porque el perro y la persona se acoplen el uno al otro de la mejor manera posible, complementándose y llegando a ser uno.

Una vez que el éxito llega a la tercera fase, se podría decir que uno no puede vivir sin el otro y por tanto… si la persona viaja, el perro guía viajará con él:

¿Qué tengo que tener en cuenta si viajo en avión con perro guía?

  1. Por norma general no está permitido que los animales viajen en la cabina pero los perros guía son los únicos que pueden hacerlo ya que se serafinconsidera que hacen una labor primordial para con sus dueños.
  2.  No se paga ningún importe extra porque el perro viaje.
  3. AENA recomienda avisar a la compañía aérea con la que se va a viajar con mínimo 48 horas de antelación, aunque lo idóneo es hacerlo al reservar.
  4. Cuando el pasajero invidente llega al aeropuerto ha de hacer check-in junto a su perro guía; en ese momento, ambos mostrarán su documentación. En el caso del perro guía, se pedirá que cuente con el certificado actualizado del veterinario sobre su estado de salud así como la cartilla de vacunación a la orden del día.
  5. A partir de ahí el perro guía debería llevar bozal, collar y correa hasta que abandone el aeropuerto.
  6. Por lo general, se suele asignar un asiento en la parte delantera del avión a la persona invidente junto con su perro guía por lo que serán los últimos en embarcar y los primeros en desembarcar.
  7. En caso de que se vaya a viajar a un país extranjero, se recomienda conocer la normativa de estos destinos sobre los perros guía porque ésta puede cambiar según dónde viajemos.
  8. Los perros guía están tan bien enseñados, son tan formales y están tan preocupados de su labor por proteger y acompañar a su amo que apenas se darán cuenta el resto de pasajeros de que el animal viaja con ellos. De hecho, es probable que se comporten mejor incluso que algunos pasajeros 😉

En cuanto al resto de los transportes, según la legislación vigente, cualquier perro guía puede viajar en un transporte público de manera gratuita.

¿Qué tienen que tener en cuenta los demás?

Los perros guía están muy bien enseñados para desempeñar su labor por lo que si vemos alguno con una persona invidente, es preciso evitar ciertas acciones que con otros perros sí que podemos llegar a hacer de manera habitual. Por ejemplo, no podemos ofrecer comida a un perro y hay que evitar tocar al animal y a su arnés; estos animales “están trabajando” y cualquier distracción podría llegar a causar algún peligro o dispersar la atención del animal. Si vamos con otros perros, hay que evitar dejarlos sueltos cerca de un perro lazarillo: por instinto, los perros se saludan y, cierta efusividad puede llegar a provocar distracciones e incluso accidentes para la persona invidente.

En cualquier caso, los perros guía son animales muy dóciles y están muy bien educados. Además de ayudar a personas invidentes, los hay que ayudan a personas sordas o concierta movilidad. Por tanto, hemos de respetar en todo momento su labor y entender que realizan una función insustituible.

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